
DULCE NOMBRE DE COPÁN. El reloj apenas marcaba las primeras horas del día cuando el campo ya cobraba vida. Mientras la niebla matutina aún se dispersaba sobre los pastizales, un grupo de entusiastas estudiantes se preparaba para una de las jornadas más auténticas y enriquecedoras de su formación: la práctica de Asistencia Técnica en Especies Mayores.
La teoría de los libros de texto es fundamental, pero es en el corral, con el olor a tierra mojada y el murmullo de la naturaleza, donde el verdadero aprendizaje echa raíces. La misión de la mañana tenía un nombre propio y muy especial: Lucero, una de las vacas del centro educativo, quien ya esperaba pacientemente el inicio de la faena.
Conexión y aprendizaje en el campo
Guiados por la experiencia técnica, los jóvenes de último año no solo aprendieron los pasos rigurosos de un ordeño eficiente e higiénico, sino también la importancia del manejo respetuoso y el bienestar animal. Desde el estímulo inicial hasta el goteo constante de la leche fresca, cada movimiento requirió paciencia, destreza y, sobre todo, una profunda conexión con el animal.
«Ordeñar a Lucero no es solo una tarea técnica; es entender el ciclo productivo desde su origen y valorar el esfuerzo diario que sostiene al sector agroforestal», se comentaba con entusiasmo durante la jornada.
Pasión por el desarrollo agroforestal
Este tipo de actividades matutinas forman el corazón de nuestra propuesta educativa en el BTP en Innovación y Desarrollo Agroforestal. Al involucrar a los estudiantes directamente en la gestión ganadera y la asistencia técnica de especies mayores, los preparamos para ser los futuros líderes y técnicos que transformarán el campo con conocimientos sólidos y un profundo respeto por las tradiciones productivas.
La jornada con Lucero terminó cuando el sol ya dominaba el cielo, dejando en los estudiantes la satisfacción del deber cumplido, las manos trabajadoras y el firme compromiso de seguir innovando desde la raíz.



